
Como nos prometíamos durante el año, el viaje a Italia ya ha quedado como la gran experiencia del año de bachillerato.
Los esfuerzos y la ilusión se convirtieron en pura euforia y energía durante los interminables días y noches que vivimos.
Cómo decir que fue una gran experiencia, un viaje que juntos disfrutamos, un viaje en el que Italia nos ofreció su especial esencia de su belleza y viveza, de la que todos nos contagiamos y compartimos.
Italia nos unió, su riqueza cultural nos unió en amistades y en largas visitas guiadas que muy juntos, como rebaños, recorríamos las ciudades tras las palabras. Italia estrechó nuevos lazos y amistades entre los compañeros del viaje. Reímos y disfrutamos juntos, tanto de los buenos momentos como de alguna que otra riña de los profesores que, a buena gana, acababa con una sonrisa de más.
Recorrimos casi la bota entera en ocho días, sin parar, aprovechando cada segundo para su mayor partido. Visitamos las grandes y espectaculares ciudades, Venecia, Roma… Además, enriquecedoras ciudades, acogedoras y llenas de encanto, así como, Padua, Asís, Lucca... ¡ y cómo no ! Hasta una isla, Capri, donde quedaron huellas de las sonrisas de todos y cada uno de nosotros desde la primera pisada.
Todo un viaje lleno de sorpresas, bromas, ilusión y deudas por cada valiosísimo minuto común que se perdiera, de las cuales sacamos un gran fondo, que merecidamente recibieron como propinas los guías y conductores. Noches, largas y divertidas, complicadas de explicar…dejándolo pues, en un no parar de bailar. Fueron ocho días que duraron un mes, un gran e intenso viaje que todos y cada uno de nosotros recordaremos siempre por su riqueza y pura belleza que encontramos y vivimos en Italia.
Paloma Montero Merello 1º A de Bachillerato





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